La Gaceta

La presidencia española de turno de la Unión Europea no levanta pasiones. Al contrario. El semestre español, a juicio de la mayoría de la prensa europea, se entiende como una oportunidad para que José Luis Rodríguez Zapatero trate de mejorar su imagen interna ante una crisis económica sin precedentes que sitúa a España a la cola de Europa. No se espera prácticamente nada de nuestro país.

No se espera prácticamente nada de nuestro país. Más cuando una de las prioridades básicas de la Unión no es otra que la recuperación económica de la eurozona y el Gobierno de Zapatero -como resaltan los medios-, gestiona un país que lidera la destrucción de empleo de la UE y se ha estancado en la cola de salida de la crisis. Todo ello junto a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que desvirtúa de forma notable a las presidencias rotatorias, con la aparición de las nuevas figuras del presidente estable del Consejo de Ministros de la Unión, el belga Herman Van Rompuy que durante dos años y medio dirigirá los Consejos de la UE arrebatando a Zapatero ese privilegio propio de las presidencias semestrales; y la del Alto Representante para Asuntos Exteriores, la británica Catherine Ashton, que se hará cargo de dirigir las reuniones de los ministros de exteriores relegando a Miguel Ángel Moratinos a un segundo plano.

"Europa, en lugar de ser el escenario internacional de los éxitos de Zapatero, constituye de ahora en adelante la débil esperanza a la que se agarra el Ejecutivo para enmascarar los problemas estructurales del país (Francia, Le Figaro, 30/12/09). Desde las páginas del rotativo francés, que califica la situación española de "preocupante" con una clase política "que se ha visto desacreditada", también destacan de Zapatero ("otrora fue buen alumno de los socialistas europeos"), que hoy "se ve obligado a esperar" a que el semestre "le permita mejorar su imagen en un país en plena recesión". El mismo día, desde Alemania el diario Die Welt publicaba un artículo ("Una España debilitada deberá liderar Europa"), en el que tildan al presidente de "sosomán" e indican que España se encuentra ante "la mayor crisis desde el fin de la dictadura de Franco". De hecho, irónicamente aluden a que puede que Zapatero "prefiera" el hecho de compartir la presidencia con Van Rompuy, ya que "dispondrá de más tiempo para su propio trabajo".

Además de resaltar los más de cuatro millones de parados y la falta de protagonismo de nuestra presidencia, Die Welt incide en la idea de que "a Zapatero le viene como anillo al dedo contar con la oportunidad de poder dar buena imagen en el escenario de la UE".

Aquel día en Italia el diario La Stampa ahondó en la bicefalia presidencial que descafeína nuestro semestre: "situación inédita". Y el alemán Der Tagesspiegel, califica como "deseo beato de Navidad" algunos de los anuncios de Moratinos, como su intención de la "fundación de un Estado palestino en 2010". También da valor al hecho de la bicefalia presidencial.

Un día antes el rotativo alemán Süddeutsche Zeitung se preguntaba a raíz del último barómetro del CIS (78,4% de los encuestados temen el desempleo) que "¿y con este estado de ánimo van a conferirle los españoles impulsos al continente?". Y La Libre Belgique, por su parte titulaba una información con "Zapatero, debilitado, intentará recuperarse gracias a la Presidencia de la UE". Entretanto, los franceses Les Echos y Le Monde incidían en que "se dispara el déficit presupuestario español" (6,79% del PIB), y "un país dividido en dos entre derecha e izquierda" con "17 porciones desiguales que son las comunidades", respectivamente.

El mismo 29 de diciembre el italiano Corriere della Sera trataba sobre "el español laico y el católico belga", ahondando en la doble presidencia y en que Ashton tendría un mapa exterior "ya trazado por Madrid: el acercamiento entre UE y Cuba (fuertemente deseado por Zapatero y fuertemente hostilizado por los compatriotas de la misma Ashton), las relaciones con América Latina en general, la reactivación para la Unión del Mediterráneo etc.".

Por su parte The Daily Telegraph (Reino Unido), incluía en su edición digital una crónica de la agencia AFP que introducían señalando que "el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, arranca el uno de enero la presidencia rotatoria de la UE confiando en que el foco internacional dé la vuelta a su caída de popularidad".

Poco antes, el 28 de diciembre, el italiano La Repubblica titulaba un artículo "En viaje a Madrid donde se ha acabado la fiesta", en el que se informaba que "el último trofeo llevado a casa por Madrid hace pocos días es la victoria inesperada, y poco codiciada, en el Misery Index de Moody's".

Diez días antes, The Daily Telegraph (Reino Unido) daba cuenta de "el hachazo de Moody's a la calificación de la deuda española", comparando a España con Grecia: ambos países "pagarán un alto precio por no conseguir reformar sus mercados laborales durante los años de bonanza".

También desde el Reino Unido, ayer mismo The Independent publicaba un artículo sobre el nuevo equipo europeo en el que se precisaba que "España, con una tasa de desempleo del 20% y una deuda astronómica se encuentra entre los países más problemáticos de la eurozona". También se apuntaba a que Van Rompuy no estaba muy satisfecho con que España celebre tres grandes citas en suelo español (EE UU, Iberoamérica y Marruecos) que, eso sí "podrían contrarrestar la caída de popularidad de Zapatero en las encuestas".